Es fácil inventar y cambiar la realidad. Es fácil cargar las culpas al otro. Es fácil ser el dedo acusador.
No es fácil ver como desconfían de tu palabra anteponiendo las de un mentiroso. Eso no es fácil. Ahora no es fácil guardar secretos, pero tengo la suficiente decencia como para seguir haciéndolo.
La rabia y la impotencia me han hecho temblar antes de comer y ahora...
Sólo queda sentarme en una silla, descalzarme, vendarme los ojos, la boca. Atarme las manos en la espalda, después los tobillos.
Ahora Volga, ahora es cuando me puedes escupir.
"...la gente se hace fuerte gracias a las debilidades de los otros"
Mi defecto es ese, seguir confiando en las personas. Mi cupo se acabó para ti.
Movimiento de élitros. Movimiento de cometas movidas por el movimiento de los élitros movido por el movimiento de la brisa, movida por el movimiento de una ballena blanca volteándose en alta mar, movida por el impulso de una llamada salvaje, llamada diversión, llamada a salpicar, movida por... Esperemos que el próximo en moverte seas tú. Esperemos que la próxima en moverte seas tú. Esperemos que no se quede nadie atrás, ojalá nos movamos todos y podamos disfrutar de cálidas y agradables noches como ésta.
Hay días que se vive el sí y otros en los que se vive el no. Hoy tocó siesta... Hoy tocó brisa fresca y agradable pour la nuit. Hoy tocó aleteo, fricción de movimiento y cri cri. Por eso me gustan los grillos. Por eso me gusta cuando llega el verano. Por eso me gusta la noche.
Me siento tranquila. Me siento bien.
...Y esta es mi lógica, amigos, el movimiento nace del movimiento sinsentido.
A veces siento tanta rabia que se me nubla la cabeza. Me va comiendo despacito por dentro, muy despacito. Me muerde por dentro sin que me dé demasiada cuenta durante el día a día. Me come y no lo siento hasta que llega y acaba con todo el músculo o con el órgano o conmigo entera... Siento tanta rabia a veces que casi dejo de respirar y no pienso más que en mandar a tomar por el culo todo y echarme a llorar después. Porque a veces no sé ni para qué sigo jugando, ni para qué se juega... ¿y para quién?
Se supone que la respuesta es obvia, pero visto desde fuera es más fácil responderse.
Quiero volver a sentir eso que sentí durante una época, ver mi vida desde fuera, sin estar en ella, estando en stand by. A los veintipocos también me canso. También tengo derecho. Me importan poco los que repliquen esto último.
Tres respiraciones profundas y a dormir... si se puede, si me dejo, quiero decir.
Quizá tengas más derecho pero también yo tengo derecho a no sentirme bien. Y a tener ansiedad, comer poco, malsoñar mucho, aguantar las lágrimas cada hora... No sentirme bien, sólo mal, mal y amargada también yo.
Pinché mi boya llena de aire...ahora no sé dónde agarrarme. Ya sé que es egoísta, pero hay que serlo a veces para poder aguantar. Al menos me contaron esa mentira y la creí. Quizá porque me convenía, quién sabe.
Curiosa es la vida. Tan pronto te sorprende, tan pronto esperas mil horas y no llega jamás. Trae cosas en bandeja y otras se las lleva en bicicleta, tocando el claxon. Trae amores, se lleva los desamores. Te regala amistad repentina cuando tenías la cabeza en otra esquina, da sin pedir quita por quitar, sí. Te hace descubrir cantantes desconocidos. Casualidad. Robas unos dulces en un super, casualmente no tenías hambre.
Vuelo y avanzo como una marioneta soltándome de mis hilos, suavemente, con cuidado, contenta por haberme topado con algo que no buscaba, feliz por el encuentro, luchando por el reencuentro.
A veces nos complicamos queriendo, buscando lo imposible, cuando lo mejor está al otro lado de la mesa sujetando una colilla o quizá, un té con limón.
Es más fácil ser feliz cuando no se pide, registremos estos momentos en la memoria, como me dijeron hace poquito.
Pasando por la máquinita de mi memoria...pi pi piip... quédate. Buscando los confines...
Esta es la noche mágica por antonomasia, fuera Noeles, Clauses y Olentzeros de mi casa. Nunca olvidaré que creía en la magia gracias a los magos, que ellos me enseñaron a hacer que perdurara unos cuantos años, cuando no era más que un mico. Los años pasan y todo va deshaciéndose. Las hojas caen, vuelven a brotar... Me es inevitable la nostalgia en muchos momentos y ahora recuerdo esa magia mezclada con ilusión y nerviosismo, todo eso que veo en los niños que salen a las cabalgatas hoy en día. Hace unas horas, cuando aún España estaba despierta y en la calle, veía la tele asombraba ya que muchos niños decían que ni se acordaban de lo que habían pedido en su carta a los Reyes...¿Qué estamos haciendo? Mal, por supuesto... Durante toda mi vida no he pasado necesidad, he tenido juguetes, heredados y nuevos. No tenía necesidad, pero tampoco llegaba a no tener ilusión por unos juguetes nuevos. El consumismo se nos está incrustando en cada bronquio y dentro de poco dejaremos de respirar por nosotros mismos para coger unas mascarillas y un poco de oxígeno de lavandería.
Mientras vienen los Reyes os escribo esta carta. Ahora a mí me pasa como a los niños...cada día tengo menos ilusión por las cosas, pero al menos tengo la certeza de que una época vivía de ilusión, imaginación y tardes en la calle corriendo.
Luces humeantes que salen de una cámara... Antes, unas corridas de aquí para allá con un bicho entre los brazos soltando carcajadas y gritos, asustando a quien podíamos y a quien cocinaba. Y escapábamos. Bu. Bu. Buuu. Ay.. ja ja jaaa jajaja ja ja ja jaaj jajajaja jjjjjj
Deporto media vida en viñetas a cambio de sentir unas carcajadas de esas. Recordar las mías.
Conecta el silenciador, por favor. Y no salpiques, ya que estamos.
Caminan mis dedos senderos frondosos de rosas encantadas, bajo riberas y sombrillas sin viento y luz. Rodean senderos parcos en luz, vibrantes de cuentos, calmos en susurros...
Apretando los dientes, rasgeándolos sin-sentido. ¿Morderás pues? Uy.
Sin pretender luchar contra vientos de invierno y mareas de primavera los escalofríos me atraviesan de vez en cuando. No pretendo avanzar al tiempo, ni pretendo nada, nada... de nada.
Tan sólo, disfrutar noches bajo caminatas imposibles en coche, rodear vasos con dedos llenos de huellas, hacerles vibrar con cucharas de metal, susurrar a gritos bajo el temporal.
Tropieza con una guitarra y aspira su clima a cerezas.
¿Un sentido? No todas las vías lo tienen. ...Algunas tienen dos. Aunque yo creo que algunas no debieran siquiera tener uno.
Tengo además nostalgia de otros tiempos, quizá no mejores pero, ¿y a quién le importa?